sábado, octubre 08, 2011

Poder decir adios...es crecer



Siempre he tenido un romance prejuicioso con este personaje de realidad irreal y en ocasiones muy poco personal que era Consuelo Aldunate... creo que casi la incluiría en el listado de aquellas cosas que me gustan pero me dieron vergûenza.

Y es que esta mina cuica y poco intelectual, reflejaba en sus términos, situaciones propias de las mujeres, eso si, con mucho estilo y glamur. Al principio leia con curiosidad y casi como una forma de manual del "Usted no lo haga" y referente de lo que claramente no quería ser a partir de mis veinte años (bueno al final si un poquito, en lo guapa y exitosa), para posteriormente sentir afecto por el personaje y seguirlo a intervalos hasta el día de hoy, en que se despide.

Con el tiempo, pienso, uno se desenmarca mas fácilmente y puede convivir con las distintas mujeres que lleva dentro, la sexy pero inteligente, la bonita pero profunda, la simpática pero enrollada...en fin y cambia ese PERO por un Y, conviviendo en paz con nuestro universo banal e intelectual.

Ahora lo que viene es simplemente una necesidad de actualización, y como dice mi amigo Eric... que no se nos atrofie la neurona, a lo que yo sumaria aldunatisticamente "y que no se caiga la moral corporal".

Larga vida a la Aldunate, espero que en su mundo paralelo conozca al tipo que la quiera, que probablemente no será ni exitoso ni guapo, pero que si la hará profundamente feliz en lo cotidiano, que resulta ser el 99% de nuestra vida.